El auge de los GLP-1 reconfigura la demanda alimentaria y abre un frente climático que el mercado no valora
Los fármacos adelgazantes de la clase GLP-1, como la semaglutida, están reduciendo de forma notable la ingesta calórica y el gasto en la compra, con recortes del 5–6% en el ticket de alimentación. Los datos clínicos indican que los usuarios recortan primero alimentos de alta huella de carbono, como carne roja y bebidas azucaradas, en lugar de reducir calorías de manera uniforme. En EE. UU., la presión ya se deja ver en la demanda de soja y azúcar, mientras que las previsiones de siembra de maíz y soja se han suavizado y el tamaño del hato bovino ha caído a un mínimo de 75 años, según datos del USDA. El cambio, impulsado por el comportamiento del consumidor, se está reflejando en resultados de empresas de alimentación y en indicadores agrícolas.