El presidente de la Fed, Kevin Warsh, bajo presión para subir tipos tras un IPC interanual del 4,2%
Kevin Warsh, 17.º presidente de la Reserva Federal, tomó posesión el 22 de mayo de 2026 y ya afronta un inicio de mandato especialmente incómodo. El IPC de mayo avanzó un 4,2% interanual, el registro más alto desde abril de 2023. En términos mensuales, el aumento fue del 0,5%. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, subió un 2,9% interanual.
El presidente Trump, que propuso a Warsh el 4 de marzo de 2026, ha dejado claro que prefiere un movimiento de tipos en sentido contrario. Trump calificó las cifras de inflación de mayo como "excelentes" y atribuyó el repunte a factores externos, como los conflictos geopolíticos, más que a motivos que exijan una respuesta de política monetaria.
La aritmética de una subida
Los futuros descuentan una probabilidad del 63% de una subida de 25 puntos básicos para octubre de 2026. Es un giro notable frente a las expectativas previas de recortes, que encajaban mejor con las preferencias expresadas públicamente por Trump. La primera reunión del FOMC bajo la presidencia de Warsh está prevista para mediados de junio de 2026.
El equilibrio ideológico de Warsh
Warsh ha planteado en público que la inteligencia artificial podría impulsar la productividad lo suficiente como para permitir tipos más bajos sin reavivar la inflación. Con un IPC general del 4,2% y un mercado laboral sólido, ese argumento pierde fuerza en el contexto actual. La distancia entre el 4,2% y el 2% no es menor; históricamente es un diferencial que suele exigir actuación.
Implicaciones para los inversores en criptoactivos
Las subidas de tipos, o señales creíbles de que se aproximan, suelen fortalecer el dólar y elevar el coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento. Bitcoin encaja en esa categoría. Con un 63% de probabilidad implícita de subida para octubre, el mercado ya está reajustando posiciones, y cualquier sorpresa hawkish en la reunión de junio del FOMC podría acelerar ese movimiento.
La subyacente del 2,9% apunta a que parte de la inflación general procede de componentes volátiles, como la energía, sensibles a factores geopolíticos fuera del control de la Fed. Esa diferencia podría dar margen a Warsh para un enfoque más gradual: una subida y pausa para evaluar, en lugar de iniciar un ciclo agresivo de endurecimiento.