La inflación de EE. UU. se modera al 3,5% en junio y queda por debajo de lo previsto

La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) publicó el 14 de julio el dato del IPC de junio con una sorpresa a la baja. Los precios al consumo subieron un 3,5% interanual, por debajo del consenso de Wall Street (3,8%). En mayo, la tasa había sido del 4,2%, lo que implica una caída de 70 puntos básicos en un solo mes. Evolución reciente: volatilidad marcada por la energía La inflación se situó en el 3,3% en marzo, repuntó al 3,8% en abril y alcanzó un máximo del 4,2% en mayo, en gran medida por los vaivenes de los precios de la energía. Ese repunte de mayo encendió las alertas del mercado: volver al entorno del 4% aumentaba el riesgo de que la Reserva Federal reforzara su enfoque de tipos "más altos durante más tiempo". En junio, la presión energética parece haberse moderado. En el IPC subyacente, el panorama ha sido más irregular durante el primer semestre, con datos alternando sorpresas positivas y negativas. Implicaciones para la Reserva Federal La Fed ha pasado buena parte de 2026 en modo de espera, manteniendo tipos elevados hasta ver señales claras de que la inflación cae de forma sostenida. El recorrido desde el 3,3% de marzo hasta el 4,2% de mayo no ayudaba a esa narrativa. El 3,5% de junio altera el escenario, aunque sea de forma limitada. Un dato 30 puntos básicos por debajo de lo esperado da margen para mantener la postura actual sin contemplar, de momento, un nuevo endurecimiento. Por qué es relevante para los operadores de criptomonedas En los últimos años, Bitcoin se ha vuelto especialmente sensible a las publicaciones macroeconómicas, y el IPC figura entre las más determinantes. La idea es simple: una inflación más baja reduce la probabilidad de subidas agresivas de tipos, lo que suele favorecer a los activos de riesgo frente a bonos y fondos monetarios. La bajada del 4,2% al 3,5% es lo bastante relevante como para reactivar el apetito por posiciones "risk-on" en el mercado cripto. Dada la correlación de Bitcoin con las sorpresas macro, conviene esperar movimientos bruscos en uno u otro sentido cuando se publique el próximo dato de IPC de julio. La secuencia del mínimo de marzo (3,3%), el pico de mayo (4,2%) y el retroceso a junio (3,5%) apunta a que la inflación sigue siendo pegajosa y volátil, pero sin una reaceleración sostenida.