EE. UU. y Japón coordinan una intervención para sostener el yen y empujan al alza al yuan en plena sintonía estratégica

El mercado de divisas ha presenciado una operación poco habitual: Estados Unidos y Japón han coordinado una intervención para apuntalar el yen, algo que no se veía desde hace casi tres décadas. La actuación conjunta, confirmada el 3 de agosto, empieza a sentirse también al otro lado del Pacífico, con presión alcista sobre el renminbi en un momento en que Pekín calibra hasta dónde le conviene permitir su apreciación. La intervención se ejecutó entre el 30 y el 31 de julio. El movimiento consistió en compras de yenes que llevaron la divisa desde la zona de 164 por dólar hasta alrededor de 155, un ajuste cercano al 5% en cuestión de días. El precedente más cercano de una acción coordinada Washington-Tokio en el mercado de cambios data de 1998, durante la crisis financiera asiática. La operativa también se salió de lo habitual. En lugar de vender dólares de forma directa, el Departamento del Tesoro actuó a través del Federal Reserve Bank of New York utilizando transacciones euroyen. El presidente de EE. UU., Donald Trump, presentó la intervención como un gesto de amistad hacia Japón. El ministro de Finanzas japonés, Katayama, adoptó un tono más táctico y dejó abierta la puerta a nuevas acciones si el yen vuelve a estar bajo presión. En China, el movimiento se produce en un contexto de apreciación gradual. A 12 de agosto, el tipo USD/CNY se situaba en torno a 6,748, lo que implica una ganancia moderada del 0,54% para el yuan en el último mes. En los últimos 12 meses, el renminbi se ha apreciado más de un 6% frente al dólar. El Banco Popular de China fija a diario una paridad central y permite que la moneda fluctúe dentro de una banda en torno a ese nivel. El debate para Pekín es conocido: una moneda más fuerte mejora el poder de compra de las empresas chinas que importan materias primas, equipos y tecnología, pero una apreciación excesiva resta competitividad a las exportaciones. Los fabricantes con márgenes ajustados, especialmente en electrónica, textil y paneles solares, suelen ser los primeros en notar el impacto cuando el yuan sube. Eurizon, la gestora europea, estima que el yuan podría llegar a apreciarse hasta un 9% a lo largo de 2026. La clave para los mercados es el carácter coordinado de la intervención. Japón interviene en solitario con cierta frecuencia: Tokio gastó decenas de miles de millones de dólares para defender el yen en 2022 y 2024. La participación de EE. UU. se interpreta como una señal de alineamiento estratégico que suele percibirse como más creíble y potencialmente más duradera que los esfuerzos unilaterales. Tras el primer salto, el yen devolvió parte de las ganancias. Las declaraciones de Katayama apuntan a que Japón mantiene la disposición a volver a intervenir si fuera necesario.