EE. UU., Japón y Corea del Sur coordinan una intervención cambiaria de gran escala para estabilizar los mercados
Resumen del mercado generado por IA
Según informes, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur ejecutaron la mayor intervención coordinada en el mercado de divisas en décadas para frenar la debilidad del JPY y el KRW y contener los efectos de contagio derivados de las tensiones en las acciones japonesas/coreanas y en el sector tecnológico. La participación de Estados Unidos a través de EUR/JPY en lugar de USD/JPY indica un enfoque no basado en el dólar para respaldar al yen, al tiempo que se limita el impacto directo sobre el dólar. La medida puede endurecer las condiciones de riesgo en toda Asia y reducir la transmisión de la volatilidad hacia los tipos globales y los activos de la cadena de suministro de IA.
Nivel de impacto
● Alto
Activos afectados
NCFXUSD2JPY/USDT-0.53%
Ideas de IA · NCFXUSD2JPY/USDTIdeas de IA
● Neutral
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Autor original: Li Jia Fuente: Wall Street Journal
Estados Unidos, Japón y Corea del Sur han llevado a cabo esta semana la mayor intervención coordinada en el mercado de divisas en casi tres décadas, en un movimiento destinado a frenar las presiones de depreciación sobre el yen y el won. El mercado lo interpreta también como una apuesta de Washington por apuntalar la estabilidad financiera en Japón y Corea del Sur y contener posibles contagios.
La operación se centró en dos de las principales divisas asiáticas. Japón y Corea del Sur respaldaron sus monedas vendiendo dólares estadounidenses. EE. UU., por su parte, actuó sobre el yen por vías no denominadas en dólares: vendió euros y compró yenes para aliviar la presión bajista sobre la divisa japonesa sin añadir tensión al billete verde.
El trasfondo es de presión persistente en ambos mercados. En Corea del Sur, el índice KOSDAQ cayó a su nivel más bajo desde octubre de 2022, con una corrección destacada en tecnología. En paralelo, yen y won se habían debilitado frente al dólar, alimentando el temor a que una mayor depreciación desencadenara efectos en cadena sobre los activos asiáticos. A diferencia de episodios anteriores centrados en estabilizar el tipo de cambio, esta acción coordinada se percibe como un rescate orientado a los mercados financieros japonés y surcoreano.
La coordinación también tiene un componente estratégico: Japón y Corea del Sur son piezas clave en las cadenas de suministro de semiconductores e IA vinculadas a EE. UU. Sostener sus mercados de activos reduce el riesgo de que la inestabilidad financiera se traslade a la cadena tecnológica y termine afectando a los mercados estadounidenses.
Primera intervención directa de EE. UU. sobre el yen en casi 30 años
La intervención conjunta, la primera en años, provocó un repunte inmediato del yen y el won. Según Financial Times, el 31 de julio el Departamento del Tesoro, a través del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, recurrió a Goldman Sachs y Morgan Stanley para vender euros y comprar yenes, lo que supone la primera intervención directa en el mercado del yen en casi 30 años.
Días antes, se informó de que las autoridades japonesas intervinieron el 30 de julio, destinando aproximadamente 8,45 billones de yenes (unos 52.800 millones de dólares) en una sola jornada. Reuters añadió que, ese mismo día, las autoridades cambiarias de Corea del Sur también entraron de forma inusual en el mercado para vender dólares, impulsando al won a una subida diaria del 2% y a su nivel más alto en nueve meses.
Con el empuje de las tres partes, el USD/JPY pasó rápidamente de niveles por encima de 162 a la zona de 157–159, alejándose del entorno asociado a mínimos de 40 años para el yen. El vice ministro de Finanzas de Corea del Sur, Moon Jisung, señaló que Seúl mantiene una coordinación estrecha con EE. UU. y Japón. El vice ministro de Finanzas japonés para Asuntos Internacionales, Atsushi Mimura, afirmó que el apoyo de EE. UU. "ha ido más allá del mero respaldo moral".
Señales previas y nuevas herramientas de intervención
La participación directa de EE. UU. en el yen se considera la novedad más relevante. Frente a la práctica habitual de advertencias verbales, esta vez se recurrió a operaciones reales. Financial Times, citando fuentes conocedoras, indicó que la Fed de Nueva York ejecutó la venta de euros y compra de yenes a través de Goldman Sachs y Morgan Stanley. Antes de entrar en el mercado, el Tesoro habría avisado a varias firmas de Wall Street sobre la posibilidad de intervenir y mantuvo contactos con el Banco Central Europeo.
Además, la Fed de Nueva York emitió señales durante dos días seguidos mediante "rate checks". El jueves realizó una consulta sobre el USD/JPY, preguntando a intermediarios por niveles operables sin ejecutar operaciones de inmediato; el viernes repitió el procedimiento sobre el EUR/JPY. El mercado suele interpretar estos sondeos como preludio de una intervención formal.
Para Bank of America Securities, esta práctica abre un enfoque intermedio entre la comunicación verbal y la intervención con fondos. El estratega de divisas Alex Cohen explicó que los "exchange rate checks" se han convertido este año en una herramienta del Tesoro para señalar intención sin desplegar capital. Advirtió, no obstante, de que si no se apoyan con acciones concretas, el mercado puede volver a poner a prueba la credibilidad de las autoridades.
La elección del cruce euro/yen, en lugar de dólar/yen, también llamó la atención. Analistas lo leen como un intento de influir por canales no denominados en dólares, frenando la caída del yen sin añadir presión al dólar.
Japón, por su parte, acumula un historial de intervenciones de gran tamaño. Con datos oficiales y estimaciones del mercado, el 30 de julio desplegó unos 8,45 billones de yenes (aprox. 52.800 millones de dólares) para sostener la divisa, tras haber movilizado alrededor de 11,7 billones de yenes entre abril y mayo.
Más allá del tipo de cambio: proteger los activos de aliados en la era de la IA
El alcance puede ir más lejos que la estabilización cambiaria. Michael Hartnett, estratega de Bank of America, describió la operación coordinada como una suerte de "Price Keeping Operation" (PKO) en la era de la IA, orientada a evitar que continúe la presión sobre los activos de Japón, Corea del Sur y otros aliados integrados en la cadena de suministro de IA.
Hartnett identifica tres riesgos que EE. UU. buscaría reducir: impedir que una depreciación rápida del yen empuje al alza con fuerza la rentabilidad de los bonos del Gobierno japonés; evitar que el estrés financiero se propague a mercados asiáticos como Japón y Corea del Sur; y minimizar el impacto de flujos de capital desordenados sobre el mercado de bonos estadounidense.
En Corea del Sur, la presión de mercado se ha intensificado: el KOSDAQ tocó mínimos desde octubre de 2022 y las acciones de grandes firmas de corretaje han seguido ajustándose. Al mismo tiempo, el ciclo de inversión en IA no muestra un enfriamiento claro. Según datos de Bank of America, los ETF de semiconductores han captado alrededor de 53.000 millones de dólares en entradas este año, pese a las caídas recientes del Philadelphia Semiconductor Index (SOX), reflejando apuestas por el crecimiento de largo plazo de la cadena de suministro de IA.
Hartnett añade que una intervención coordinada en pleno ajuste de mercado puede ser una señal de que operaciones previamente muy apalancadas se acercan a su final. En todo caso, el énfasis actual estaría más en contener la volatilidad que en cambiar la tendencia mediante medidas de liquidez.