EE. UU. registra su primera caída mensual del IPC desde 2000 por el desplome de la energía
Los precios al consumo en Estados Unidos bajaron en junio. No se trata de que subieran menos o de que sorprendieran a la baja: cayeron. La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) informó de un descenso del 0,4% mensual del Índice de Precios al Consumo (IPC), el primer dato negativo en más de dos décadas y la mayor caída en un solo mes desde abril de 2020.
El factor decisivo fue el mismo de siempre: la energía. El índice energético se hundió un 5,7% en el mes y la gasolina retrocedió un 9,7%. Aun así, el informe ofrece matices relevantes para las expectativas de tipos, los activos de riesgo y el siguiente tramo del mercado cripto.
Lectura clave del informe
El IPC general (CPI-U), en términos desestacionalizados, se situó en -0,4% mensual en el dato publicado el 14 de julio de 2026. El consenso de Wall Street apuntaba a una caída más moderada, del 0,1%.
La energía explicó la mayor parte del movimiento. Un descenso mensual del 5,7% ya es notable, y una caída del 9,7% en gasolina tiene capacidad por sí sola de cambiar el signo del dato general.
La inflación subyacente (core CPI) se mantuvo plana en términos mensuales. Los alimentos subieron un 0,2% y los costes de vivienda no variaron.
En tasa interanual, el IPC general se moderó hasta el 3,5%, frente al 4,2% de mayo. La subyacente avanzó un 2,6% a 12 meses, todavía por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal.
Por qué la energía lo explica casi todo
Aquí está el mensaje y también la advertencia. El enfriamiento de la inflación parece contundente, pero la Fed insiste en que presta más atención a la subyacente. La energía es volátil: una caída del 9,7% en gasolina este mes puede revertir parcialmente el próximo si repunta el crudo.
La última vez que EE. UU. registró un IPC mensual negativo fue en 2000. La lectura de abril de 2020, de -0,8%, fue mayor en magnitud, aunque estuvo ligada al desplome económico provocado por la pandemia.
Implicaciones para inversores y cripto
Antes de la publicación, Bitcoin ya cotizaba cerca de niveles técnicos relevantes. El 2,6% interanual de la subyacente es el dato que previsiblemente marcará el foco de la Fed: mejora, pero no alcanza el 2%.
Varios analistas advierten de un posible aumento de la volatilidad en bolsa, bonos, dólar y activos digitales tras esta referencia. El escenario de riesgo es claro: si los precios de la energía se estabilizan o rebotan en julio, el próximo IPC podría volver a terreno positivo, dejando el dato de junio más cerca de una anomalía que de un punto de inflexión.