La inflación del Reino Unido se mantiene en el 2,8% en mayo y reduce la preocupación por las presiones de precios

La inflación del Reino Unido se mantuvo estable en el 2,8% en mayo, frente a las previsiones de los economistas, que apuntaban a un repunte hacia el 3%. La Oficina Nacional de Estadística (Office for National Statistics) publicó los datos el 17 de junio. El mensaje es claro: las presiones sobre los precios se están moderando más rápido de lo esperado. Como referencia, la tasa interanual del IPC llegó al 3,3% en marzo, una caída relevante en solo dos meses. Lectura del IPC de mayo El 2,8% de mayo coincide exactamente con la cifra interanual de abril. El consenso esperaba un rebote hacia el 3%, influido por la evolución de los precios energéticos globales y la persistencia de anteriores tensiones por el lado de la oferta. El descenso del 3,3% de marzo al 2,8% de abril se explicó en gran medida por ajustes del tope de precios de la energía y efectos base favorables. Lo más destacable de mayo es que la inflación se mantuvo en el 2,8% sin que se repitieran plenamente esos vientos de cola puntuales, lo que sugiere una desaceleración más genuina de las presiones subyacentes. Implicaciones para el Banco de Inglaterra El objetivo del 2% sigue siendo la referencia. Con un 2,8%, el Reino Unido está más cerca de esa meta que durante gran parte del periodo pospandemia. La secuencia de 3,3% en marzo y 2,8% tanto en abril como en mayo es el tipo de trayectoria que suele valorarse positivamente en las deliberaciones del comité. Claves para los inversores Para los inversores con exposición en libras esterlinas, un Banco de Inglaterra más acomodaticio podría debilitar la divisa, con efectos de segunda ronda sobre los precios de importación y futuras lecturas de inflación. La energía sigue siendo el principal factor de incertidumbre: el tope de precios energéticos y la dinámica internacional han sido determinantes en los movimientos recientes del IPC. El mercado estará pendiente de la próxima reunión de política monetaria. La combinación de una inflación por debajo de lo previsto y una tendencia descendente clara desde el 3,3% de marzo ofrece al Comité de Política Monetaria (MPC) una vía creíble hacia una relajación. La decisión dependerá de los datos del mercado laboral, la evolución de los salarios y de que el entorno energético global se mantenga favorable.