El gobernador de Texas plantea nuevas reglas para que los centros de datos asuman sus costes y se revisen los incentivos fiscales
El gobernador de Texas, Greg Abbott, quiere que los centros de datos "paguen lo suyo". El 10 de junio, el mandatario republicano ordenó a la Texas Public Utility Commission (PUCT) y al Electric Reliability Council of Texas (ERCOT) adoptar "medidas inmediatas" para evitar que los clientes residenciales acaben soportando los costes de infraestructura asociados a la rápida expansión de estas instalaciones.
La directriz establece que los centros de datos deberán cubrir el coste total de su infraestructura eléctrica. Los reguladores deberán presentar recomendaciones antes del 17 de julio de 2026. La PUCT, por su parte, tiene de plazo hasta el 31 de julio para implementar medidas orientadas a reducir los costes de transmisión.
El foco inicial está en la forma en que los centros de datos se conectan a la red de ERCOT y en la carga que generan, especialmente en zonas rurales, donde han proliferado nuevas instalaciones a un ritmo muy superior al que la infraestructura local estaba preparada para absorber.
De cara a la sesión legislativa de 2027, Abbott ha marcado como prioridades exigir estándares de eficiencia en el uso del agua, imponer informes anuales de consumo de electricidad y agua, y crear medidas de impacto comunitario que aborden el ruido y las distancias físicas (setbacks) respecto a las instalaciones.
La propuesta más contundente es la posible eliminación de las exenciones del impuesto sobre ventas aplicables a operaciones de centros de datos, un beneficio fiscal que, según el planteamiento, podría costar al estado en torno a 3.300 millones de dólares en dos años. En ejercicios anteriores, estos incentivos superaron los 1.000 millones de dólares anuales, lo que ha convertido a Texas en uno de los destinos más atractivos de EE. UU. para operaciones de cómputo a gran escala.
Por qué debería importar a los mineros de criptomonedas
Texas ha sido durante años el principal polo de minería de bitcoin en Estados Unidos, apoyado en un mercado eléctrico desregulado, energía barata y un paquete de incentivos fiscales generoso. Muchas compañías levantaron instalaciones masivas en comunidades rurales, atraídas por el bajo coste del suelo y la disponibilidad de conexión a la red.
ERCOT ha advertido de problemas de "voltage ridethrough" en algunos centros de datos y operaciones de minería, un indicador técnico de que estas instalaciones no siempre se comportan de forma estable durante episodios de estrés del sistema.
La exigencia de que los centros de datos financien su propia infraestructura puede elevar de forma relevante la barrera de entrada para nuevos proyectos de minería. También podría incrementar los costes recurrentes de operaciones ya existentes.
Clima político y señales del mercado
El movimiento de Abbott destaca por tratarse de su primera gran iniciativa para limitar los incentivos al crecimiento de centros de datos en un estado que, hasta ahora, se había mostrado ampliamente receptivo a este tipo de infraestructura tecnológica.
Algunas comunidades rurales que inicialmente acogieron estos proyectos por el empleo y la inversión afrontan ahora quejas por ruido, presión sobre los recursos hídricos y una factura eléctrica que muchos consideran desalineada con las promesas asociadas a la llegada de las instalaciones.
Implicaciones para inversores
Para los mineros de bitcoin cotizados con una presencia relevante en Texas, la directriz introduce una nueva variable de coste. Compañías como Riot Platforms y Marathon Digital, con una huella significativa en el estado, tendrán que evaluar el impacto de mayores costes de infraestructura y de posibles cambios fiscales sobre sus márgenes.
El calendario de cumplimiento es exigente: los reguladores disponen de poco más de cinco semanas para formular recomendaciones, y las medidas de reducción de costes se esperan para finales de julio.