Corea del Sur y EE. UU. pactan coordinarse ante la fuerte caída del won

Corea del Sur y Estados Unidos acordaron coordinarse para abordar la debilidad persistente del won. El entendimiento se alcanzó tras una reunión en Washington entre el viceministro surcoreano de Finanzas, Moon Jisung, y responsables estadounidenses de política cambiaria. El mensaje central: ambos gobiernos consideran que la depreciación del won no refleja la salud real de la economía surcoreana y se muestran dispuestos a actuar. El won se ha movido en torno a 1.518–1.520 por dólar, niveles que suponen una caída superior al 11% en los últimos 12 meses. En enero, el Tesoro de EE. UU. señaló en su evaluación que las presiones bajistas sobre la divisa no parecían coherentes con unos fundamentos económicos subyacentes sólidos en Corea del Sur. En mayo, las autoridades surcoreanas endurecieron el tono, alertaron públicamente de movimientos "excesivos" del won y dejaron abierta la puerta a intervenciones decididas en el mercado. El acuerdo bilateral se apoya en los pactos comerciales alcanzados a comienzos de 2025 entre ambos países, que incluyeron recortes arancelarios y facilitaron inversiones significativas de Corea del Sur en sectores de EE. UU. Seúl cuenta con un historial conocido de intervención en el mercado de divisas para suavizar la volatilidad: el ministerio de Finanzas y el banco central han recurrido tanto a mensajes oficiales como a operaciones directas para influir en la trayectoria del won. El paso anunciado incorpora de forma explícita la coordinación con Washington a esa estrategia. Para los inversores, también conviene vigilar el efecto sobre la inflación. Un won más débil encarece las importaciones y se traslada a los precios al consumo. Corea del Sur importa una parte relevante de su energía y materias primas, por lo que la depreciación actúa como un impuesto inflacionario indirecto para hogares y empresas. En el ámbito cripto, Corea del Sur figura de forma recurrente entre los mercados con mayor actividad de negociación. Históricamente, los episodios de inestabilidad cambiaria han coincidido con un mayor interés por los activos digitales entre los inversores minoristas del país.