El CEO de Ripple carga contra Jamie Dimon (JPMorgan) por el proyecto de ley CLARITY
Brad Garlinghouse lanzó un recado directo a Jamie Dimon: "que se lea el texto". El consejero delegado de Ripple criticó al máximo ejecutivo de JPMorgan Chase el 11 de junio en una intervención en Fox Business, al acusarle de tergiversar las disposiciones contra el blanqueo de capitales del Digital Asset Market Clarity Act (CLARITY Act).
Las declaraciones llegan pocos días después de que Dimon cuestionara públicamente la iniciativa. En una entrevista del 8 de junio, sostuvo que la ley no refuerza lo suficiente las salvaguardas en materia de AML y de la Bank Secrecy Act (BSA). "Los bancos no lo aceptarán así", afirmó al referirse al proyecto.
Garlinghouse replicó que Dimon o bien no entiende lo que exige la norma o lo está presentando de forma deliberadamente incorrecta. Según el directivo, el CLARITY Act incorpora marcos de cumplimiento sólidos y, al aportar certidumbre regulatoria, facilitaría una mayor participación institucional en los activos digitales.
Las críticas a Dimon no se limitaron a Ripple. La senadora Cynthia Lummis, una de las principales defensoras de las criptomonedas en el Congreso, apuntó que el CEO de JPMorgan habría leído mal el texto o pretendía inducir a error sobre su contenido.
El CLARITY Act pretende resolver una cuestión central en la regulación cripto: qué supervisor manda. La propuesta delimita competencias entre la SEC y la CFTC, fijando qué organismo debe vigilar cada tipo de activo digital. La iniciativa fue aprobada en la Cámara de Representantes en 2025 y superó el Comité Bancario del Senado el 14 de mayo de 2026. Aun así, sigue enfrentando obstáculos en el pleno del Senado, especialmente por las cláusulas vinculadas a los mecanismos de rentabilidad (yield) de las stablecoins.
Garlinghouse aprovechó el foco para subrayar las ambiciones de Ripple en stablecoins. Señaló que la stablecoin RLUSD de la compañía ha alcanzado un valor de 1,6 mil millones de dólares y destacó las operaciones de tesorería de la firma, que, según dijo, procesaron 13 billones de dólares en pagos el año anterior.
En su análisis, el énfasis de Dimon en el AML responde a una estrategia: es el ámbito regulatorio en el que nadie quiere quedar mal. Garlinghouse sostiene que ese enfoque funciona como cortina de humo y defiende que el texto ya incluye las exigencias de cumplimiento que reclaman bancos y supervisores, por lo que la interpretación de Dimon no se corresponde con el contenido del proyecto.