Warsh impulsa una reforma de la Fed: balance y comunicación en el centro
Kevin Warsh ha entrado en la Reserva Federal con un mensaje claro: pretende cambiar el rumbo. Confirmado como presidente de la Fed el 22 de mayo, el exgobernador y asesor de Morgan Stanley se ha movido con rapidez para marcar distancia con la etapa anterior.
En su primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) el 17 de junio, Warsh mantuvo el tipo de interés objetivo en el 3,25% y anunció la creación de cinco grupos de trabajo para revisar a fondo cómo la Fed comunica, cómo opera y cómo entiende su papel en los mercados financieros. El propio Warsh ha calificado el plan de "cambio de régimen".
Qué quiere cambiar
La prioridad inmediata es el tamaño del balance. La Fed gestiona actualmente un balance estimado en 6,7 billones de dólares, aproximadamente el triple del nivel previo a la crisis financiera de 2008. Warsh lleva años defendiendo públicamente que debe reducirse.
El segundo foco es la comunicación con los mercados. Bajo Jerome Powell, la Fed utilizó de forma intensa la "forward guidance", anticipando con tiempo sus próximos movimientos para minimizar sorpresas. Warsh pretende recortar de forma notable ese grado de señalización. Argumenta que el exceso de mensajes ha llevado a que el mercado reaccione a cada coma de los comunicados, en lugar de hacerlo a las condiciones económicas.
Los cinco grupos de trabajo también revisarán las prácticas de medición de la inflación y el impacto de las tendencias de productividad, con especial atención a la inteligencia artificial.
El ángulo de los activos digitales
Durante sus audiencias de confirmación, Warsh defendió marcos regulatorios más claros para los activos digitales, a los que describió como parte integral del panorama financiero. El comentario captó la atención del sector cripto, después de una etapa en la que la Fed bajo Powell mantuvo una postura que el mercado interpretó como de cautela a hostilidad hacia el ecosistema ligado a blockchain.
Si Warsh avanza hacia reglas más definidas, el efecto práctico podría ser menor fricción para los bancos que quieran ofrecer custodia de criptoactivos, procesar transacciones con stablecoins o trabajar con activos tokenizados. En la etapa de Powell, la Fed emitió directrices que, en la práctica, desincentivaron a la banca a relacionarse con empresas cripto, alimentando lo que la industria denominó "Operation Chokepoint 2.0".
Implicaciones para los inversores
El giro respecto a la "forward guidance" es el elemento más relevante para la gestión de carteras. Menos orientación previa suele traducirse en más incertidumbre sobre la decisión de la Fed en cada reunión, algo que tiende a elevar la volatilidad, especialmente en los activos de riesgo.
La cuestión del balance también es determinante. Con 6,7 billones de dólares, la Fed sigue siendo un actor de peso en los mercados de Treasuries y de valores respaldados por hipotecas. En el último periodo sostenido de endurecimiento cuantitativo, entre 2017 y 2019, los activos de riesgo acabaron cediendo: el S&P 500 cayó con fuerza a finales de 2018 y la Fed terminó cambiando de rumbo.
Mantener los tipos en el 3,25% sugiere que Warsh no tiene prisa por ejecutar movimientos drásticos en la política monetaria. Aun así, inversores de todas las clases de activos deberían vigilar de cerca lo que produzcan los cinco grupos de trabajo en los próximos meses: sus recomendaciones probablemente marcarán la dirección operativa de la Fed para el resto de la década.