La FERC ordena a los operadores de red acelerar la conexión de grandes consumidores eléctricos
La Comisión Federal Reguladora de la Energía (FERC) dio un paso poco habitual al entrar de lleno en cómo se conectan a la red los grandes consumidores de electricidad. El 18 de junio, el organismo emitió órdenes de "show cause" a los seis operadores regionales de red de EE. UU., exigiéndoles que justifiquen sus aranceles actuales de interconexión para grandes usuarios o que los reformen.
El foco está en instalaciones como centros de datos de IA y plantas industriales que demandan más de 20 MW. Para ponerlo en contexto, 20 MW bastan para abastecer aproximadamente a 15.000 hogares. Un solo gran centro de datos de IA puede requerir cientos de megavatios.
Qué exige exactamente la FERC
La comisión actuó en virtud de la Sección 206 de la Federal Power Act y dirigió las órdenes a PJM, MISO, SPP, CAISO, ISONE y NYISO, lo que abarca prácticamente a todos los grandes operadores regionales del país. El calendario es especialmente exigente para los estándares regulatorios: deberán presentar un informe de estado de capacidad en 30 días y planes completos de reforma de integración en 60 días.
La presidenta de la FERC, Laura Swett, calificó la iniciativa como una modernización histórica de los mercados eléctricos. La votación fue unánime.
Un punto clave es el reparto de costes: los grandes consumidores asumirán el 100% de los costes de las mejoras de interconexión. El diseño busca evitar que los clientes residenciales acaben pagando la infraestructura necesaria para conectar, por ejemplo, un centro de datos masivo en su entorno.
Las órdenes se apoyan en una directriz del secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, emitida el 23 de octubre de 2025, que pedía acelerar los procesos de interconexión para cargas de alta demanda. Con esta medida, la FERC convierte esa orientación del Departamento de Energía en obligaciones exigibles.
Por qué las conexiones tardan tanto
Los plazos tradicionales de interconexión pueden alargarse entre 5 y 10 años, o más. Históricamente, la FERC se ha centrado casi exclusivamente en la interconexión de generación, es decir, en cómo las centrales eléctricas se conectan a la red para vender electricidad. La conexión de grandes consumidores para comprar energía ha quedado, en gran medida, en manos de los estados y de los operadores regionales.
Las nuevas órdenes incorporan conceptos como estructuras de carga flexible y reducible (curtailable), que podrían permitir conexiones más rápidas si el usuario acepta recortar consumo en periodos de máxima demanda. El enfoque intenta equilibrar tres prioridades que Swett señaló explícitamente: innovación, fiabilidad y asequibilidad.
El ángulo cripto (y lo que no aparece)
Las órdenes de la FERC no mencionan de forma específica la minería de criptomonedas ni los activos digitales. El énfasis recae en la demanda eléctrica impulsada por la IA y en el retorno de la producción manufacturera.
Aun así, las instalaciones de minería de bitcoin suelen superar el umbral de 20 MW que activa estas nuevas reglas. Texas, que concentra un número relevante de operaciones de minería, opera su propia red a través de ERCOT, que no figura entre los seis operadores afectados. En cambio, los mineros en territorio de PJM, que cubre buena parte del este de EE. UU., o dentro del área de MISO en el Medio Oeste, podrían encontrar nuevas vías de acceso a la red.
El modelo de carga reducible resulta especialmente relevante para la minería de bitcoin, un sector que ya ha demostrado disposición a desconectarse en picos de demanda a cambio de tarifas energéticas favorables. Si las reformas de la FERC formalizan este tipo de acuerdos a nivel federal, podría surgir un marco más estandarizado para negociar el acceso a la red.