¿Puede un fertilizante inspirado en los rayos ser una alternativa climáticamente sostenible para los agricultores canadienses?
El conflicto en Oriente Medio está endureciendo el suministro mundial de fertilizantes. Las restricciones al transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, junto con daños a la capacidad productiva de fertilizantes en Irán, han tensado la oferta y empujado al alza los precios. En Canadá, los agricultores se enfrentan a riesgo de escasez y a un fuerte encarecimiento de este insumo clave.
Ante este escenario, algunas explotaciones están probando una tecnología de fabricación de fertilizante in situ mediante plasma frío. El método, todavía en fase experimental, no cuenta por ahora con validación mediante estudios revisados por pares.
El impacto es inmediato en los costes de producción agrícola y refuerza la presión al alza sobre los costes de cultivos básicos con alta dependencia de fertilizantes, como el trigo y la soja.