Bolivia pone fin al tipo de cambio fijo con el dólar y pasa a un régimen flotante

Bolivia ha puesto punto final a un pilar de su política económica. El país abandonó el tipo de cambio fijo con el dólar vigente desde 2011 y adoptó un sistema de tipo de cambio flexible, según anunció el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, el 5 de mayo de 2026, después de que la tasa de referencia del banco central superara los 10 bolivianos por dólar. El giro busca recuperar la estabilidad macroeconómica en un contexto en el que la distancia entre el precio oficial y el de la calle se había vuelto insostenible. Un ancla que dejó de sostenerse hace tiempo Las reservas internacionales de Bolivia tocaron techo en 2014, con 15.000 millones de dólares. Desde entonces han caído hasta niveles considerados peligrosamente bajos, lo que dificultó mantener un tipo de cambio administrado. Como era previsible, ganó peso un mercado paralelo, donde el dólar se negociaba entre 12,9 y 14,5 bolivianos, muy por encima del nivel oficial. En algunos momentos, esas cotizaciones llegaron a situarse hasta un 100% por encima de la referencia oficial. La implementación del nuevo esquema quedó plenamente completada el 27 de junio de 2026, culminando la transición hacia un tipo de cambio flotante. Negociación con el FMI El proceso de unificación cambiaria se desarrolla en paralelo a conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para un posible Servicio Ampliado del Fondo (Extended Fund Facility) estimado entre 2.600 y 3.300 millones de dólares. La crisis de reservas se gestó durante años: tras el auge de materias primas de los años 2000 y comienzos de la década de 2010, la caída de los precios y el descenso de los ingresos por gas natural aceleraron la salida de divisas. El Gobierno aplicó medidas de emergencia para contener la tensión financiera, pero tuvieron un efecto limitado. Cripto como alternativa Tras levantar restricciones previas a las criptomonedas en 2024, el volumen de transacciones se disparó un 530% interanual. Los datos reflejan el cambio: las operaciones pasaron de 46,5 millones de dólares en el primer semestre de 2024 a 294 millones de dólares en el primer semestre de 2025. Las stablecoins, en especial Tether (USDT), han ganado terreno como instrumento de pago y como cobertura. Implicaciones para inversores La brecha entre las antiguas cotizaciones del mercado paralelo y el nuevo tipo de cambio oficial flotante debería estrecharse. Con ello, la oportunidad de arbitraje que aprovechaban operadores gracias al diferencial entre el precio oficial y el paralelo tenderá a reducirse, que es uno de los objetivos del cambio. Un acuerdo con el FMI, si se cierra, aportaría un colchón financiero durante la transición, aunque previsiblemente vendrá acompañado de condiciones fiscales que podrían limitar el margen de gasto público.