La reapertura del estrecho de Ormuz influye en el mercado cripto a través del petróleo
CoinDesk señala que la reanudación de la navegación por el estrecho de Ormuz no mueve al mercado de criptomonedas por el canal del transporte marítimo en sí, sino por su impacto inicial en el precio del crudo. Ese movimiento se traslada después a las expectativas de inflación, a la lectura de la política de la Reserva Federal y, en última instancia, al apetito por el riesgo.
El medio explica que esta es una de las razones por las que, tras la distensión geopolítica, Bitcoin y el petróleo se movieron en direcciones opuestas. Después de que el presidente de EE. UU., Trump, anunciara el 14 de junio la reanudación del tráfico marítimo por Ormuz, el WTI cayó brevemente hasta la zona de 81 dólares y el Brent retrocedió desde niveles de tres dígitos alcanzados durante el conflicto. En paralelo, Bitcoin subió aproximadamente un 2%. Según el artículo, el ajuste responde sobre todo al desmantelamiento de la "prima de guerra", más que a una entrada inmediata de nueva oferta de crudo en el mercado.
Ormuz es una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo: por este estrecho suele transitar cerca de una quinta parte del petróleo global y las alternativas son limitadas. En episodios de conflicto, el mercado no solo descuenta interrupciones presentes, también el riesgo de una escalada futura. La nota añade que, cuando la reanudación del tráfico se percibió como creíble, el petróleo llegó a bajar entre un 3% y un 5%, reflejando la retirada de la prima de riesgo incorporada por las tensiones geopolíticas. El movimiento respondió primero a una revisión de expectativas, no a una restauración completa e inmediata de los volúmenes de tránsito.
La caída del crudo, añade CoinDesk, contribuye a aliviar las presiones inflacionistas. La energía influye en los datos de inflación por su efecto sobre gasolina y diésel, y también por su impacto en transporte, manufactura y alimentos. Si el Brent consolida un descenso desde el entorno de 100 dólares hacia el rango de 80 dólares, la presión inflacionaria podría moderarse en las próximas semanas o meses. El foco, subraya el artículo, no está en una bajada de un solo día, sino en la capacidad de sostenerla. Si el alto el fuego se rompe y vuelven a deteriorarse las tensiones en el estrecho, el petróleo podría repuntar y diluir ese efecto desinflacionista. El acuerdo actual se describe como temporal, por lo que la aceptación plena del cambio por parte del mercado dependerá de su estabilidad y duración.
En cuanto a la Reserva Federal y la liquidez cripto, CoinDesk sostiene que si el retroceso del petróleo termina traduciéndose en datos de inflación más bajos, se debilitaría parte del argumento de la Fed para mantener un sesgo restrictivo. Desde la primavera de 2026, añade, las presiones inflacionistas impulsadas por la energía habían reforzado las apuestas por una Fed más hawkish y habían limitado las expectativas de liquidez para los activos de riesgo. Bajo este marco, la reapertura de Ormuz empuja al mercado a reevaluar la trayectoria futura de tipos. El artículo precisa que no implica un recorte seguro, pero sí eleva la probabilidad de un giro hacia un tono más acomodaticio.
Para activos volátiles como Bitcoin, concluye la nota, pesa más la mejora —o no— de las expectativas de liquidez que un titular aislado. Esta cadena de transmisión no está garantizada: si el alto el fuego se rompe, la inflación sigue elevada o la Fed mantiene un sesgo restrictivo por otros motivos, el impulso positivo para el mercado cripto podría revertirse con rapidez. Las variables clave a vigilar, según esta lectura, siguen siendo el precio del petróleo, los datos de inflación y la comunicación de la Reserva Federal.