Bitcoin cae a mínimos de junio tras liquidaciones masivas en el mercado de derivados
Bitcoin amplió las caídas en la madrugada del jueves y llegó a marcar un mínimo de 59.175 dólares, antes de rebotar hacia la zona de 61.500 dólares, según CoinDesk.
El movimiento reactivó las liquidaciones en el mercado de futuros: los datos de CoinDesk apuntan a cerca de 1.000 millones de dólares en posiciones cerradas de forma forzosa en los principales criptoactivos, entre ellos Bitcoin, Ethereum y Solana. La mayor parte de la depuración se concentró en posiciones largas. En concreto, alrededor de 430 millones de dólares en largos vinculados a futuros de Bitcoin fueron liquidados automáticamente.
Los operadores atribuyen la presión a un conjunto de factores: el tono restrictivo de la Reserva Federal, seis semanas consecutivas de salidas netas de los ETF, la menor liquidez típica del verano y el vencimiento trimestral de opciones del 30 de junio. Desde el máximo cercano a 65.500 dólares alcanzado el lunes, Bitcoin acumula un descenso aproximado del 10%.
En niveles técnicos, Wintermute había señalado los 59.000 dólares como soporte bajista clave. A su vez, CoinGlass sitúa en torno a 1.600 millones de dólares el volumen de posiciones largas apalancadas concentradas por debajo de 58.000 dólares; un retorno por debajo de ese umbral podría intensificar la volatilidad.
En paralelo, el segmento de chips de IA se ha movido en sintonía con el apetito por riesgo. SK Hynitz comunicó planes para cotizar en Estados Unidos con el objetivo de captar aproximadamente 29.000 millones de dólares. Samsung y Kioxia también subieron en la apertura del jueves. Tras las caídas previas por el temor a una desaceleración del ciclo de gasto, el mercado interpreta el comportamiento de Micron como una señal de que la demanda sigue mostrando resistencia. El repunte de los valores de chips de IA ha contribuido, en cierta medida, a dar apoyo a los activos de riesgo.
El foco inmediato pasa ahora a los datos de inflación PCE que se publican el jueves, uno de los indicadores de precios más vigilados por la Reserva Federal, con potencial para seguir condicionando los movimientos a corto plazo de los criptoactivos y de las tecnológicas estadounidenses.