California y Minnesota cuestionan la autoridad de la CFTC sobre los mercados de predicción
La disputa por quién debe supervisar los mercados de predicción sube de tono en EE. UU. Los fiscales generales de California y Minnesota han puesto en duda que la CFTC —el organismo federal encargado de los mercados de derivados— sea la autoridad adecuada para regular plataformas que, a su juicio, se parecen más a operaciones de apuestas que a mercados financieros.
El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, fue tajante el 18 de junio: los estados entienden mejor que un regulador de materias primas el coste social del juego. Su homólogo en California se alineó con ese enfoque, reforzando la tesis de que la CFTC no tiene el encaje institucional para esta tarea.
Un frente amplio: 41 estados, una misma postura
La presión no se limita a dos estados. El 30 de abril, una coalición bipartidista de 41 fiscales generales presentó comentarios formales ante la CFTC defendiendo que los mercados de predicción operan, en la práctica, como casas de apuestas. Su argumento central es directo: apostar por el resultado de unas elecciones o de un evento deportivo a través de estos mercados equivale a juego, y la regulación del juego ha sido tradicionalmente competencia estatal, no de una agencia creada para supervisar futuros de maíz o swaps de tipos de interés.
Además del debate competencial, los fiscales generales plantean un problema operativo: la CFTC carece de infraestructura, experiencia y mandato para abordar la adicción al juego, la protección del consumidor apostador y las externalidades sociales asociadas al acceso masivo a plataformas de apuestas.
La demanda de Minnesota que lo cambió todo
El telón de fondo es una batalla judicial en curso. Minnesota aprobó en mayo de 2026 una ley que, en la práctica, prohíbe la operativa de mercados de predicción dentro del estado. La CFTC respondió el 19 de mayo demandando directamente a Minnesota, al sostener que la norma estatal entra en conflicto con la autoridad federal y debe ser anulada.
La posición de la CFTC se apoya en la preeminencia federal: si estos mercados negocian contratos aprobados y regulados por la agencia, los estados no pueden criminalizar esas actividades por su cuenta. Minnesota replica con contundencia: si las plataformas funcionan como casas de apuestas, deben quedar bajo la autoridad estatal consolidada para regular el juego. Las declaraciones de Ellison del 18 de junio se interpretan como una respuesta directa a esa demanda; lejos de ceder, los estados elevan el tono y presentan a la CFTC no solo como una autoridad expansiva, sino como un regulador incapaz de gestionar las consecuencias de lo que intenta amparar.
Implicaciones para plataformas y operadores
Empresas como Kalshi y Polymarket quedan en medio del choque. Su modelo se basa en que los mercados de predicción son productos financieros legítimos y no juego. Esa distinción les ha permitido operar bajo la supervisión de la CFTC en lugar de enfrentarse al mosaico de reguladores estatales.
Si los estados logran encuadrar estos mercados bajo la legislación de juego y no bajo la normativa de materias primas, el modelo de negocio afrontaría un reto existencial. En vez de un único supervisor federal, las plataformas tendrían que cumplir con decenas de marcos estatales, muchos de los cuales ni siquiera contemplan un régimen de licencias para un producto de este tipo. Los críticos añaden que, en el esquema actual, estas plataformas eluden protecciones al consumidor y obligaciones fiscales que suelen aplicarse al juego tradicional.