Cómo los proyectos DeFi ejecutan salidas silenciosas sin recurrir a rug pulls clásicos
En 2024, un protocolo DeFi con abundante financiación se fue deteriorando a medida que el desarrollo se estancaba, los canales de comunidad perdían apoyo y la gobernanza derivaba hacia un mantenimiento impreciso, según expone el artículo. El equipo no vació la tesorería ni introdujo código malicioso, pero el sistema quedó efectivamente inoperante mientras los tokens y la liquidez on‑chain seguían existiendo. Este patrón ilustra cómo la erosión de incentivos, la presión regulatoria, una gobernanza débil y la fragilidad de la infraestructura pueden combinarse para habilitar salidas silenciosas y generar riesgos prolongados para los usuarios.