La inflación en EE. UU. repunta al 3,8% en abril de 2026 y supera el avance de los salarios

La inflación de precios al consumo en Estados Unidos aceleró en abril de 2026 hasta el 3,8% interanual, frente al 3,3% de marzo, y marcó su nivel más alto desde mayo de 2023. En el mismo periodo, las ganancias medias por hora aumentaron en torno al 3,6%. La diferencia es de solo 0,2 puntos porcentuales, pero implica una pérdida de poder adquisitivo: los sueldos caen en términos reales. En el detalle, el IPC subyacente —que excluye alimentos y energía por su volatilidad— se situó en el 2,8% interanual. El impulso inflacionista proviene sobre todo del encarecimiento de la energía y de unos costes de vivienda que se mantienen elevados. La vivienda es el componente de mayor peso dentro de la cesta del IPC. Para los trabajadores con rentas más bajas, el efecto es más contundente de lo que sugiere el dato agregado: cuando la nómina se destina casi por completo a bienes esenciales, y precisamente esas partidas son las que más suben, un desfase del 0,2% entre salarios y precios se percibe como mucho mayor. El giro de la inflación del 3,3% al 3,8% en un solo mes también tiene implicaciones políticas. Un repunte así alimenta titulares y puede trasladarse a las urnas: la inflación figura de forma recurrente entre las principales preocupaciones económicas del electorado, y una reaceleración debilita el relato de normalización de precios. En los mercados, un 3,8% refuerza la idea de que los recortes de tipos de la Reserva Federal se retrasarán. El banco central viene apuntando a un escenario de tipos "más altos durante más tiempo", y este dato respalda mantener esa estrategia. Bitcoin y Ethereum han tendido históricamente a reaccionar de forma negativa a un endurecimiento de las condiciones financieras en el corto plazo, comportándose más como activos de riesgo que como coberturas contra la inflación. Cuando el dólar se fortalece y suben las rentabilidades del Tesoro, el capital suele salir de los activos más especulativos. Si aumentan los tipos reales, también se eleva el coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento, como Bitcoin. A la vez, una inflación persistente por encima del objetivo refuerza el argumento de largo plazo a favor de Bitcoin como reserva de valor: la erosión continuada del poder adquisitivo del dinero fiduciario da más tracción a la propuesta de un activo digital con oferta limitada.