La Ley CLARITY se atasca en EE. UU. por el pulso sobre vetar las recompensas en stablecoins
El debate en Washington sobre prohibir las recompensas pasivas en stablecoins ha ganado tracción mientras los legisladores tratan de cerrar el paquete regulatorio de criptoactivos antes del próximo plazo en el Congreso. A finales de marzo de 2026, la discusión se recrudeció: la banca presiona para limitar las stablecoins con rendimiento y las firmas cripto advierten de un frenazo en la adopción.
La ley de estructura de mercado del Senado, conocida como la Ley CLARITY, ha quedado en punto muerto tras romperse las negociaciones por el desacuerdo sobre si los emisores de stablecoins deben poder ofrecer rentabilidad. El texto, respaldado por el presidente, busca un marco integral para el mercado cripto en EE. UU., con definiciones más claras para la clasificación de los activos digitales.
Las asociaciones bancarias están intensificando el lobby para prohibir recompensas en stablecoins que se asemejen a intereses de depósitos. En la actualidad, las cuentas de ahorro tradicionales ofrecen aproximadamente entre el 0,01% y el 0,50% anual, mientras algunas plataformas cripto pagan en torno al 3,5%–4% por depósitos en stablecoins como USDC. Según los bancos, esa brecha podría incentivar salidas de depósitos del sistema financiero tradicional.
El núcleo del pulso es si las stablecoins vinculadas al dólar deben limitarse a pagos y liquidación o si pueden competir de facto con cuentas bancarias y fondos monetarios ofreciendo rendimiento.
Si se veta la remuneración pasiva, podría caer la participación minorista. Muchos usuarios aparcan fondos en stablecoins para obtener retornos mientras esperan oportunidades de trading. Sin ese incentivo, podría disminuir la demanda de dólares en cadena y resentirse la liquidez en las plataformas cripto.
También está en juego la facturación de los exchanges. Operadores como Coinbase, Kraken y Gemini se benefician hoy de los saldos en stablecoins mediante esquemas de reparto de intereses y estrategias de tesorería. Una caída en los depósitos en stablecoins podría afectar a los ingresos y a la actividad general.
Aun así, el sector anticipa margen de adaptación. En episodios previos de presión regulatoria, varias compañías reconfiguraron programas de recompensas: en lugar de intereses directos, podrían impulsar incentivos ligados a la actividad, como recompensas por trading, pagos o participación en liquidez. Otra opción sería desplazar programas de rendimiento fuera de Estados Unidos si aumenta el endurecimiento normativo, manteniendo incentivos en otras jurisdicciones y cumpliendo las reglas locales.
Para buena parte de la industria, el valor de fondo está en la seguridad jurídica. La Ley CLARITY pretende delimitar qué se considera mercancía digital y qué es un valor, lo que podría reducir riesgos por acciones de enforcement. Incluso con límites a las recompensas pasivas, un marco más claro podría apuntalar el crecimiento a largo plazo y la innovación en el mercado cripto.