El NASDAQ se hunde un 4% tras un sólido dato de empleo que dispara los rendimientos y presiona tecnología y cripto

La economía de EE. UU. creó 172.000 empleos en mayo y, lejos de celebrarlo, Wall Street reaccionó con nerviosismo. Las nóminas no agrícolas casi duplicaron el consenso (en torno a 80.000-85.000) y la tasa de paro se mantuvo en el 4,3%. En condiciones normales, serían cifras positivas. En un mercado centrado en la Reserva Federal, el riesgo es que el dato sea "demasiado fuerte". El NASDAQ Composite cayó un 4,2% el 5 de junio de 2026, su peor sesión desde abril de 2025. La lectura del mercado es clara: un mercado laboral resistente reduce el margen para recortes de tipos y, en el extremo, reabre la puerta a nuevas subidas. Con ese cálculo, el rendimiento del Treasury a 10 años repuntó por encima del 4,5%. El aumento de los rendimientos suele castigar a las acciones de crecimiento: cuando sube la tasa libre de riesgo, el valor actual de los beneficios futuros se reduce y las valoraciones de las tecnológicas, apoyadas en años de expansión prevista, sufren más. Nvidia retrocedió aproximadamente un 6% en la jornada y Broadcom figuró entre los valores más penalizados. El S&P 500, por su parte, encadenó su primera caída semanal en nueve semanas, poniendo fin a una de las rachas alcistas más constantes del año. Las criptomonedas también acusaron el golpe. Bitcoin llegó a bajar momentáneamente de los 60.000 dólares durante la sesión del 5 de junio antes de recuperarse por encima de los 61.000 dólares: un movimiento de cerca de 1.000 dólares en cuestión de horas, impulsado no por factores propios del mercado cripto, sino por las mismas fuerzas macro que presionaron a la renta variable tecnológica. La correlación entre Bitcoin y el NASDAQ se ha consolidado en los últimos años: cuando suben los rendimientos y se vende crecimiento, Bitcoin suele acompañar. Un patrón más propio de un activo de riesgo de alta beta que de un "oro digital" o una cobertura frente a la inflación. Para los inversores, el dato de empleo de mayo ha reordenado las expectativas sobre los tipos. Antes de publicarse, el mercado descontaba una trayectoria relativamente dovish para la segunda mitad de 2026. Esa valoración está siendo revisada con rapidez. Con el 10 años por encima del 4,5%, aumentan los costes de financiación para todos: desde empresas que invierten en infraestructura de IA intensiva en capital hasta compradores de vivienda y operadores cripto con apalancamiento. La caída de Nvidia merece seguimiento: cerca de un 6% en una sola sesión, más acusada que la del índice. Los semiconductores y los valores vinculados a la IA han sido la operación de momentum preferida del mercado, y cuando ese tipo de apuestas se gira, suele hacerlo con violencia. En cripto, la lectura es más matizada. El rebote rápido de Bitcoin desde por debajo de 60.000 hasta por encima de 61.000 dólares apunta a que sigue habiendo compradores en las caídas, aunque la presión vendedora del primer tramo bajista fue notable.