El informe de empleo en EE. UU. desata una venta masiva: Bitcoin cae por debajo de 62.000 dólares
La economía de EE. UU. creó 172.000 empleos en mayo, muy por encima de lo que descontaba Wall Street, que esperaba en torno a la mitad. La sorpresa provocó ventas generalizadas en los activos de riesgo, desde las tecnológicas hasta Bitcoin, a medida que el mercado ajustaba sus expectativas sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal.
El 5 de junio, el Nasdaq Composite retrocedió aproximadamente entre un 4% y un 4,2%, su peor caída en una sola sesión en más de un año. El S&P 500 cedió más de un 2,6% y puso fin a una racha de nueve semanas al alza. Bitcoin bajó a la zona de 61.900 dólares; en algunas plataformas se vieron mechas puntuales por debajo de 60.000.
Un dato de empleo fuera de guion
Los economistas estimaban entre 80.000 y 85.000 nuevas nóminas no agrícolas en mayo. El dato final fue de 172.000, más del doble del consenso. La tasa de paro se mantuvo en el 4,3%.
El cambio de expectativas se reflejó de inmediato en la herramienta CME FedWatch, donde los operadores elevaron la probabilidad de que la Fed suba tipos más adelante, ya en 2026.
Repunte de rentabilidades y retirada del riesgo
La reacción en el mercado de deuda fue rápida. La rentabilidad del Treasury a 10 años superó el 4,5%, máximo de un año. El 2 años, más sensible a las expectativas de tipos a corto plazo, subió hasta el 4,16%, también en máximos de 12 meses.
Bitcoin, que cotizaba cómodamente por encima de 63.000 dólares antes del informe, perdió en pocas horas cerca de 2.000 dólares. Algunas bolsas registraron descensos breves por debajo del nivel psicológico de 60.000 antes de un rebote moderado.
Ni el oro, tradicional refugio en jornadas de caídas bursátiles, se libró: también bajó ese mismo día. La lectura del mercado fue clara: no se trató de una simple rotación desde acciones, sino de un reajuste amplio de las expectativas de tipos.
Implicaciones para los inversores cripto
Que Bitcoin reaccione con fuerza a un informe laboral de EE. UU. habría parecido impensable hace cinco años. La integración progresiva del sector cripto en el sistema financiero ha traído consigo una mayor sensibilidad a las mismas fuerzas macro que mueven los mercados tradicionales.
El mecanismo es directo: unos tipos de interés más altos elevan el coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento. Bitcoin no paga dividendos, cupones ni genera flujos de caja. Con los Treasuries rindiendo un 4,5%, el inversor necesita creer que Bitcoin se apreciará por encima de ese nivel para compensar el riesgo.
En el último año, el patrón se ha repetido: cuando aumentan las expectativas de recortes de tipos, Bitcoin tiende a subir; cuando esas expectativas se enfrían, suele corregir.