Goldman Sachs retrasa a diciembre de 2026 su previsión del primer recorte de tipos de la Fed
Goldman Sachs ha pospuesto un trimestre su escenario de bajadas de tipos en EE. UU. y sitúa ahora el primer recorte de la Reserva Federal (Fed) en diciembre de 2026, frente a septiembre, con un segundo movimiento estimado para marzo de 2027.
El cambio llega tras el dato de empleo de abril: las nóminas no agrícolas aumentaron en 115.000 puestos, un ritmo considerado lo bastante estable como para reducir la presión sobre el banco central para actuar a corto plazo. Con el mercado laboral dejando de ser el principal foco, la atención de la Fed se concentra en frenar la inflación.
Según Goldman, el traslado de los costes energéticos a los precios finales mantiene la inflación subyacente medida por el PCE más cerca del 3% que del objetivo del 2% de la Fed, lo que retrasa cualquier giro hacia una política monetaria más flexible. Lindsay Rosner, de Goldman Sachs Asset Management, afirmó que la Fed "desplazará su foco a contener los riesgos alcistas de inflación ahora que el mercado laboral parece volver a estar en senda", y añadió que el FOMC podría verse empujado a eliminar el sesgo acomodaticio de su comunicado de junio, señal de que los miembros más restrictivos ganan terreno.
División en Wall Street
Datos del Wall Street Journal sobre previsiones institucionales muestran un panorama fragmentado y, en conjunto, más cauto. Aproximadamente la mitad de los principales pronosticadores ya anticipa cero recortes en 2026. Entre quienes esperan mantener tipos sin cambios en 2026 figuran BNPP, HSBC, JP Morgan, MPA Macro y RBC. Jefferies, Nomura, TD Securities y Wells Fargo sitúan el primer recorte en septiembre de 2026. Bank of America retrasa su previsión a julio de 2027 y Morgan Stanley la coloca en enero de 2027. En el extremo más dovish, Citigroup y MUFG aún proyectan 75 puntos básicos de recortes en 2026.
El periodista Nick Timiraos señaló que el bloque que descarta recortes este año se está ampliando a medida que las previsiones se alinean en una misma dirección cuando se genera inercia.
Tensiones dentro de la Fed
La división también se hizo visible en la última reunión del FOMC. Tres presidentes regionales votaron contra el comunicado posterior a la reunión, no por oponerse a mantener los tipos, sino por el lenguaje de orientación futura, interpretado ampliamente como una señal de recortes en el futuro. La votación, de 8-4, fue la decisión más dividida del organismo desde 1992.
Si el comunicado de junio elimina por completo el sesgo hacia la relajación, se reforzaría la idea de que el ala más restrictiva está imponiendo su criterio. Con una inflación persistente, un empleo que no exige urgencia y un comité más inclinado a la cautela, el argumento a favor de recortes en 2026 pierde fuerza.
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