Goldman Sachs sale de los ETF de XRP y Solana y recorta un 70% su posición en Ethereum
Goldman Sachs ha dejado un mensaje nítido en su última comunicación trimestral de cartera. Según su 13F más reciente, el banco no se ha limitado a reducir exposición a criptoactivos: ha eliminado por completo posiciones en ETF de altcoins y ha reforzado una apuesta más concentrada en Bitcoin.
De acuerdo con la declaración 13F, Goldman cerró totalmente en el primer trimestre de 2026 sus posiciones en ETF vinculados a XRP y a Solana. Los ETF ligados a XRP habían representado antes cerca de 154 millones de dólares en la cartera del banco. La salida de los ETF de Solana, sin desglose específico de importe, también contribuye a borrar exposición a altcoins. Además, Goldman recortó su posición en ETF de Ethereum en torno a un 70%, hasta dejarla en 114 millones de dólares. En cambio, las posiciones en ETF de Bitcoin se mantuvieron sin cambios relevantes, en torno a 700 millones de dólares.
La lectura que deja el movimiento es menos una retirada del sector y más una reorganización: el banco concentra el riesgo en el activo que considera el único con perfil claramente institucional dentro del universo cripto. Mantener una posición de 700 millones de dólares en ETF de Bitcoin mientras abandona por completo XRP y Solana apunta a un criterio basado en liquidez, claridad regulatoria y gestión de riesgo.
El recorte de Ethereum también destaca. Goldman conserva exposición, pero la magnitud del ajuste sugiere menor convicción o un giro táctico ante posibles cambios de estructura de mercado. El 13F no incluye motivos, pero el patrón encaja con la incomodidad de parte del dinero institucional con los ETF de altcoins, que aún no han demostrado una demanda profunda y sostenida.
El reposicionamiento va más allá de los ETF. En el mismo 13F, Goldman incrementó su participación en acciones de Circle, Galaxy Digital y Coinbase, compañías ligadas a stablecoins, infraestructura de negociación y servicios de corretaje institucional. A la vez, redujo exposición a Strategy (antes MicroStrategy), IREN, Bit Digital y Riot Platforms, valores con un sesgo más marcado hacia la minería o hacia estrategias apalancadas sobre Bitcoin.
La rotación sugiere una preferencia por la "infraestructura" del ecosistema —tuberías y rieles— frente a la volatilidad del activo subyacente y sus productores. En términos de cartera, es una apuesta por capas de servicios más regulables, incluso mientras se recortan posiciones en algunos tokens que prosperan sobre esas redes.
El 13F, no obstante, tiene límites: refleja posiciones largas a cierre del 1T de 2026 y no aporta información sobre cortos, derivados ni actividad fuera de balance. Las salidas de XRP y Solana podrían responder a un movimiento táctico de corto plazo, a condiciones de liquidez o a una rebaja estratégica más profunda. Tampoco revela qué pudo comprar el banco en abril o mayo.
Aun así, el tamaño importa. La huella previa en ETF de XRP era lo bastante grande como para reflejar convicción, y deshacerla por completo va más allá de un ajuste menor. Para gestores y mesas de trading que siguen los mismos datos, el documento puede reforzar una narrativa de cautela respecto a los ETF no vinculados a Bitcoin, en un contexto en el que Washington sigue siendo un campo de batalla para la legislación cripto y el marco regulatorio mantiene elevada la incertidumbre para los ETF de altcoins.
Los movimientos de Goldman llegan, además, en un momento en el que otras señales institucionales cuentan una historia distinta. La tokenización de activos del mundo real superó los 20.000 millones de dólares en cadena, un indicio de que grandes actores están profundizando su compromiso con infraestructura cripto, aunque no necesariamente a través de los mismos envoltorios de ETF. En paralelo, la actividad de desarrolladores continúa concentrándose en redes como Ethereum y Solana, manteniendo un fuerte impulso de construcción.
Esa divergencia entre la demanda de productos para el inversor y la vitalidad de los protocolos marcará cómo se cruzan los flujos de ETF con el uso real de las redes en los próximos trimestres. El 13F de Goldman no debería mover por sí solo el mercado, pero sí afila la frontera entre los activos que las instituciones están dispuestas a mantener en balance y los que no. Para los emisores de ETF de altcoins que aspiran a replicar el modelo de Bitcoin, la advertencia es clara: lograr aprobación regulatoria permite cotizar un producto, pero no garantiza demanda institucional.