China ordena a Meta deshacer la compra de la 'startup' de IA Manus por más de 2.000 millones de dólares por motivos de seguridad
China ha ordenado a Meta revertir la adquisición, valorada en más de 2.000 millones de dólares, de la 'startup' de inteligencia artificial Manus, en una nueva escalada del escrutinio de Pekín sobre la inversión estadounidense en empresas de tecnología puntera vinculadas a China.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC, por sus siglas en inglés) indicó que su oficina de revisión de seguridad para inversiones extranjeras prohibirá la inversión extranjera en Manus y exigirá a las partes retirarse de la operación. El comunicado no mencionó a Meta, pero Reuters informó de que la medida apunta a la compra ya completada del desarrollador de agentes de IA.
La decisión supone un movimiento poco habitual: Pekín intenta deshacer una transacción tecnológica transfronteriza ya cerrada, pese a que la compañía había trasladado sus operaciones fuera de China. Manus cerró sus oficinas en China en julio, tras una ronda de financiación de 75 millones de dólares liderada por Benchmark en mayo de 2025; recortó decenas de puestos y trasladó su actividad a Singapur a través de su matriz Butterfly Effect.
Meta compró Manus para reforzar su apuesta por los agentes de IA, un segmento en rápida expansión centrado en herramientas capaces de ejecutar tareas complejas con una intervención humana limitada. Manus desarrolla agentes de propósito general que pueden abordar trabajos como desarrollo de aplicaciones, investigación de mercado y planificación financiera.
La intervención de las autoridades chinas sugiere que los reguladores ya no se fijan solo en el país de incorporación de la empresa objetivo. Reuters citó a analistas legales que señalan que China puede evaluar el origen de la tecnología, la ubicación de la I+D, la nacionalidad de los equipos fundadores, las operaciones previas en China, los flujos de datos y las reestructuraciones 'offshore' al valorar operaciones en tecnologías sensibles.
La medida también pone el foco en una práctica descrita a veces como 'Singapore washing': 'startups' con vínculos chinos que se mudan a Singapur para atraer capital extranjero y reducir la exposición regulatoria. Analistas citados por Reuters apuntan que el caso Manus eleva el listón de cumplimiento para compañías de sectores sensibles, especialmente si su propiedad intelectual, datos, equipos de investigación o historia fundacional siguen ligados a China.
Meta afirmó que la transacción cumplió plenamente la normativa aplicable y que espera una resolución adecuada de la investigación.
El caso llega a pocas semanas de la cumbre prevista a mediados de mayo entre el presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping en Pekín, situando la operación en el centro de la pugna más amplia entre EEUU y China por la inteligencia artificial, los chips, los datos y el control de tecnologías estratégicas.