Bitcoin supera los 78.000 dólares y liquida 180 millones en cortos en solo 30 minutos
El mercado cripto registró en torno a 180 millones de dólares en liquidaciones de posiciones cortas en una ventana de 30 minutos, un episodio típico de "short squeeze" que suele castigar con fuerza el apalancamiento. El movimiento se produjo cuando Bitcoin rebasó niveles técnicos relevantes, obligando a los operadores que apostaban por caídas adicionales a recomprar para cerrar sus posiciones.
La mecánica es conocida: cuando el precio se mueve contra un corto y supera el umbral de margen, el exchange lo cierra de forma automática comprando el activo. Esa compra empuja el precio al alza, activa nuevas liquidaciones y alimenta un efecto en cadena que acelera la subida.
Según datos de CoinGlass, por encima del rango de 77.000 a 78.000 dólares se concentraba un bloque importante de liquidaciones de cortos. Esa acumulación de posiciones apalancadas actuaba como un objetivo evidente. Una vez que Bitcoin atravesó esa zona, el desenlace era previsible: un quiebre claro por encima de 78.000 dólares podía desencadenar cierres forzosos y llevar a BTC hacia los 80.000 dólares. El barrido de 180 millones sugiere que ese guion se materializó en buena medida.
En cuanto al contexto, una cifra similar, 180 millones de dólares, se observó en un episodio distinto en el protocolo Aave durante el flash crash del 10-11 de octubre de 2025, cuando las liquidaciones automáticas de colateral recorrieron la plataforma de préstamos DeFi. Mecanismo diferente, resultado parecido: posiciones excesivamente apalancadas se deshicieron con rapidez.
El nivel de 78.000 dólares ya venía señalado por analistas como una resistencia de peso, en parte por el clúster de liquidaciones situado justo por encima. En redes sociales y en plataformas de trading circulaban avisos especulativos sobre la posibilidad de un squeeze si Bitcoin lograba superarlo. Herramientas como CoinGlass permiten visualizar dónde se concentra el apalancamiento y, de forma paradójica, esa transparencia puede aumentar la volatilidad: muchos operadores intentan "atacar" esas zonas porque saben que, al romperse, el impulso suele amplificarse.
De cara a los inversores, destaca que no se haya vinculado este episodio concreto de 30 minutos a entidades identificadas, ya sean exchanges, protocolos o grandes operadores. Todo apunta a una liquidación amplia y distribuida entre muchas posiciones pequeñas, señal de que el posicionamiento corto con exceso de apalancamiento estaba extendido y no concentrado en pocas manos. Esa distribución es relevante para la salud del mercado: la liquidación de un actor grande puede elevar el riesgo de contagio por el impacto en contrapartes; cuando el ajuste se reparte entre miles de posiciones menores, el riesgo sistémico tiende a ser más bajo aunque la cifra agregada sea llamativa.