Algorand se dispara un 50% tras un informe de Google que alerta del riesgo cuántico para Bitcoin y Ethereum

Algorand se ha convertido en uno de los nombres más mencionados en el debate sobre seguridad cuántica en cripto después de que un documento de Google Quantum AI la señalara como ejemplo en activo de criptografía poscuántica desplegada en una red. El foco llega en un momento en el que crecen las dudas sobre Bitcoin y Ethereum: por tamaño, antigüedad y decisiones de diseño, una futura migración a infraestructura resistente a lo cuántico podría ser más lenta y compleja. En ese contexto, el trabajo de Algorand con firmas digitales Falcon, state proofs y rotación de claves ha pasado de verse como una prueba técnica a interpretarse como una ventaja práctica. La lectura del mercado se trasladó al precio: según datos de CryptoSlate, ALGO avanzó cerca de un 50% en la última semana hasta rondar los 0,12 dólares al cierre de esta edición. El movimiento se produce menos de una semana después de marcar un mínimo histórico de 0,08 dólares. Google subrayó que Algorand representa un caso de despliegue real de criptografía poscuántica sobre una blockchain que, en otras partes, sigue siendo vulnerable. La matización es clave: el documento no afirma que Algorand haya resuelto el problema de extremo a extremo. Su consenso y las transacciones nativas continúan apoyándose en Ed25519, un esquema que podría quedar expuesto en un escenario cuántico suficientemente avanzado. Aun así, la red ya ha incorporado firmas Falcon para "smart transactions" y para los state proofs, las atestaciones criptográficas que permiten verificar el estado de la cadena entre redes. También ha habilitado la verificación Falcon como herramienta base para desarrolladores en la Algorand Virtual Machine, aportando utilidades operativas y no solo planes. En 2025 ejecutó su primera transacción asegurada con criptografía poscuántica, un hito que la diferencia de rivales de mayor tamaño que todavía discuten enfoques de diseño, compromisos de gobernanza y calendarios de implementación. Además, permite a los usuarios rotar las claves privadas asociadas a sus cuentas, una función que no elimina la amenaza pero puede facilitar una migración futura. El documento de Google también elevó el nivel de alerta sobre Bitcoin. Según el análisis, un ordenador cuántico con menos de 500.000 qubits físicos podría romper la criptografía de curva elíptica que protege los monederos, un umbral muy inferior a estimaciones anteriores que se situaban en millones. Aunque el chip más avanzado de Google, Willow, está muy por debajo de esa cifra, la revisión reabre el debate sobre cuánto podría quedar expuesto si la tecnología avanza más rápido de lo previsto. La presión es mayor por el peso del legado: algunas de las direcciones más antiguas mantienen claves públicas visibles en cadena. El informe cita unos 6,7 millones de BTC en direcciones antiguas PaytoPublicKey, incluidas monedas vinculadas históricamente al creador de Bitcoin, Satoshi Nakamoto. Fuera de esos monederos, el cambio seguiría siendo difícil en una red que prioriza la compatibilidad hacia atrás y aplica gran cautela a las modificaciones de la capa base. En Bitcoin, el riesgo cuántico es también un problema de coordinación y gobernanza. En Ethereum, la exposición es más amplia. Tras enviar una transacción, la clave pública asociada a la cuenta queda visible permanentemente en la cadena. El documento afirma que esto dejaría expuestos, bajo un ataque cuántico suficientemente avanzado, a los 1.000 mayores monederos, que acumulan alrededor de 20,5 millones de ETH. También identifica al menos 70 contratos relevantes con claves de administrador visibles onchain, capaces de controlar mucho más que el ETH que custodian directamente, incluyendo permisos críticos como la autoridad de emisión de stablecoins. La superficie de riesgo no se limita a monederos y administradores. El conjunto de validadores proof-of-stake, las principales redes de capa 2 y partes de la arquitectura de disponibilidad de datos dependen de componentes criptográficos que el documento considera vulnerables. El informe sitúa en torno a 37 millones de ETH en staking y recuerda que una parte significativa de la actividad ya fluye por rollups y puentes que heredan supuestos de la capa base. Cualquier migración poscuántica, por tanto, tendría que alcanzar a usuarios y validadores, y también al entramado de aplicaciones y sistemas de escalado construidos a su alrededor. La noticia fue publicada originalmente por CryptoSlate.