Un estudio de Cambridge concluye que los cortes de cables submarinos apenas afectan a Bitcoin, pero persisten cuellos de botella en la nube
En marzo de 2024, alteraciones en el lecho marino frente a Costa de Marfil cortaron siete cables submarinos y elevaron el índice de severidad de IODA por encima de 11.000, mientras solo afectaban a unos cinco nodos de Bitcoin, alrededor del 0,03% de la red, según un estudio de Cambridge. La investigación, que abarca de 2014 a 2025 e incluye 68 fallos de cable verificados, concluye que la mayoría de estos incidentes provocan menos de un 5% de variación en el número de nodos y muestran prácticamente nula correlación con el precio de Bitcoin. El trabajo sostiene que presionar de forma dirigida a grandes redes de alojamiento y sistemas autónomos podría desconectar nodos de manera mucho más eficiente que los fallos aleatorios de cables, aunque el creciente uso de Tor eleva de forma significativa el umbral de resiliencia de la red.